04 mayo, 2011

La muerte de Bin Laden

Durante la noche, un comando Seal de Estados Unidos irrumpió en la residencia de Bin Laden en Pakistán y lo mató. A partir del beneplácito casi unánime sobre el hecho en Occidente, han empezado a circular algunos interrogantes.
Hay quienes –muy pocos- dudan de que la víctima sea el terrorista, ante la falta de pruebas hasta el momento: no hay cadáver, no hay fotos ni videos. Incluso hay quienes dicen que Osama murió hace años (en 2001 o más tarde), de manera que lo lanzado al mar sería una especie de momia o el cuerpo de otro. Los únicos testigos presenciales –familiares de Bien Laden- están muertos o fuera de circulación (en resguardo, se dice).
Hay interrogantes sobre la forma en que murió. En una primera versión, la Casa Blanca dijo que Bin Laden ofreció resistencia armada y los soldados le dispararon, causándole la muerte. Hace pocas horas, el portavoz del gobierno de Estados Unidos dijo, casi al pasar durante la lectura de un comunicado, que la víctima no estaba armada al momento de la irrupción militar. Primero se dice que murió de dos balas en la cabeza, ahora se dice que fue por una bala en la cabeza y otra en el pecho. Cualquier seguidor de las series CSI podría plantear algunas preguntas: ¿a qué distancia fueron los disparos?, ¿cuál le provocó la muerte?, ¿cuál era la posición del occiso al momento de la muerte (acostado, de pie, en actitud de defenderse?), o, lo que es lo mismo, ¿cuál es el ángulo de entrada de los disparos?, ¿algunos de los disparos tiene las características de tiro de ejecución o de gracia, lo que no es lo mismo? (una hija de Osama declara que su padre fue detenido vivo).
La ausencia de cuerpo evitará la realización de una autopsia que respondería dichas preguntas (muy cercanas a las suspicacias, por supuesto). Su supuesto lanzamiento al mar tiene otra ventaja: ya no podrá dar datos sobre sus lazos con la CIA (que se iniciaron durante la guerra contra la URSS en Afganistán), ni con representantes del gobierno de Pakistán y otros, en los felices días de la alianza contra el comunismo. ¿Hubo otros enemigos comunes que hizo prolongarse dicho período?
También hay interrogantes desde el punto de vista del derecho internacional, de los derechos humanos, del respeto a los caídos y a los cadáveres en general. Hay mucho paño que cortar en dichos ámbitos, la discusión promete ser larga y no necesariamente fructuosa.
Sin embargo, hay otro aspecto que hasta ahora nadie ha mencionado. Antes que operación militar, esta ha sido en esencia, previa y posteriormente, una operación de inteligencia de las distintas organizaciones de seguridad de Estados Unidos y algunos países colaboradores. Lo que fue presentado como una operación brillante (de inteligencia y militar) del gobierno de Obama, que aseguraría su reelección, ahora empieza a mostrar –como se muestra más arriba- hilachas, medias verdades (medias mentiras), desprolijidades (incluida la rápida disposición del cuerpo, sin considerar las costumbres islámicas al respecto, lo que provoca indignación incluso entre quienes celebraron su muerte, pero consideran el tratamiento dado al cadaver una ofensa  a la religión musulmana, a los pueblos musulmanes, lo que hace un montón de gente, vale decir, una metida de pata diplomática de imprevisibles consecuencias), etc.
Lo que lleva a preguntarse si son metidas de pata involuntarias (las organizaciones de “inteligencia” de todo el mundo nos tienen acostumbrados a ellas) o si son conscientes, buscadas, y tienen un objetivo político principal: meter en un gran lío a Obama e impedir su reelección. Como diría un ultra norteamericano: fuera el terrorista y fuera el negro.

PAM/
04 abril 2011

09 junio, 2006

Michelle consejera

¡¡¡Hillary, no le aguantes ni una más a Bill!!!

22 abril, 2006

Engelbert y Eliana

Cada vez que escucho a Engelbert Humperdinck, recuerdo a Eliana. Alguna vez, ella me prestó un long play. Y desde hace muchos años me hago la eterna pregunta que todos alguna vez se han hecho: "¿Y si...?". Pero no ocurrió nada. Por supuesto, nos prometimos que si a los 30 años no estábamos casados con otra persona, nos uniríamos para siempre, hasta que la muerte nos separara. Teníamos excusas, sin embargo. Éramos jóvenes. Yo venía llegando de un lejano país, quedé prendado de sus grandes ojos un tanto burlones, su pelo corto, irregular, su sonrisa desconfiada, su alegría innegable, su mirada lúcida sobre la vida en un momento complicado en el país. Pero hubo circunstancias que nos alejaron. Había pololeado con su hermana antes de partir yo a esa beca tan remota (a pesar de haberla liberado durante ese lapso); a mi regreso, partí a trabajar a la capital (a veces, 120 kilómetros es la distancia a la luna); y, claro, hubo el golpe de Estado. Y todo lo que hubo en el país en el intertanto, y después. Partí en un breve exilio que duró 18 años, luego regresé a un país muy distinto en su geografìa política, social, pero sobre todo personal. Regresé con esposa y tres hijas. ¿Donde y cómo estará Eliana? ¿Trabajando aún en el hospital? Supe que se había casado. Debe tener hijos. Nunca me atreví a buscarla. Ante tanto cataclismo, deben conservarse islas y oasis, por pequeños que sean, pero que ya no son efímeros. ¿Dónde estará Eliana?

31 marzo, 2006

EL AMIGO EVO

En su inicio en la Presidencia me sorprendió agradablemente en su relación hacia Chile. Dejó de lado el lenguaje confrontacional e hizo gestos de buena crianza, como invitar a Lagos y Bachelet a su toma de posesión y asistir a la de Michelle. Siete mil chilenos reunidos en un estadio terminaron gritando ”¡mar para Bolivia!”. Era, también, un gesto de simpatía a la historia personal de Evo y, sobre todo, a las expectativas que ha provocado en su pueblo. En estos tiempos con más pesadillas que sueños -algunas cotidianas, otras en el horizonte con signos apocalípticos, como las relacionadas con Oriente Medio y el medio ambiente-, no extraña que algunos, muchos, consciente o inconscientemente, se dejen llevar hacia aproximaciones o conclusiones aún no justificadas sobre hermandades entre países y ejercicios de crecimiento y equidad en cada uno de ellos. Es, quizás, un homenaje que se rinde a nuestro propio pasado, el de aquellos que en los ’60 y principios de los ’70 estaban en edad biológica y mental de soñar. Pero durante las celebraciones del Día del Mar, Evo retomó la actitud que ya es idiosincrasia, retomando ataques como los del ex Presidente Mesa, aquel intelectual de triste recuerdo, elefante en la cristalería de la diplomacia y del simple buen criterio. Una encuesta mostró una reacción esperable entre los chilenos: 62% se opone a solucionar el enclaustramiento de Bolivia si ello implica concederle una franja territorial soberana. Evo ha retomado en estos días su estilo primero hacia Chile: relaciones multifacéticas, reuniones con agenda abierta, mensajes al gobierno pero también de pueblo a pueblo. Quizás reflexionó o puso atención a otro aspecto de la encuesta mencionada: 75% de los entrevistados estaría dispuesto a conceder a Bolivia una salida al Pacífico, siempre que ello no signifique cesión alguna de territorio. El presidente boliviano –indígena, de escasa educación formal, de ruda vida- aún está a tiempo de lograr lo que no obtuvieron políticos de viejo cuño, militares golpistas, populistas y corruptos, académicos y abogados: bañarse en el Pacífico con libreta, quizás de residente temporal primero, de conviviente después, de cónyuge, socio y hermano finalmente, en la lucha por el desarrollo y la

19 marzo, 2006

3 VECES VOLODIA

<em>El escritor y político chileno Volodia Teitelboim acaba de cumplir 90 años. El texto siguiente lo escribí hace ya algunos años. UNA El bus pasa dejando la estela de voces/aullidos, “Suelta el remo, marinero, que me conmueve tu manera de remar..., “, “adolorido, adolorido...”, con muchos “mmm, mmm...” allí donde no se atreven a pronunciar la nueva versión de la letra, “vamos a Chantago, vamos a Chantagooo, vamos...”. Varios vamos por primera vez a la capital. Ya era tiempo. Estamos en Sexto de Humanidades, listos para salir a enfrentar al mundo. Elena, la profesora de francés, mira sonriendo, paciente, sonrojándose de vez en cuando. A la entrada de Santiago, griterío ensordecedor. Una gran motocicleta roja se pega al bus. El conductor, con chaqueta de cuero, con gorro y anteojeras como piloto de la primera guerra mundial, agita la mano. El choro Márquez, Julio de apelativo, nuestro profesor jefe. El bus se detiene ante del Congreso Nacional. Muchas columnas, macizas y altas. No puede existir solemnidad sin columnas. Jardines, prados, árboles, palmeras, como un cinturón verde del edificio. El Choro nos saluda y nos dirige hacia el interior. Va hacia Informaciones. Esperamos unos minutos. Un personaje con cabeza de caricatura se aproxima. Caricatura solemne, con presencia, que impone respeto. Cabeza grande, redonda, el cabello se ha atrincherado alrededor de las orejas y los músculos alrededor de la cintura, sobre todo en la parte delantera, nariz aguileña, voz pausada, manos atrás, mira con curiosidad a estos bichos de provincia. Su nombre es tan complicado como su físico. Volodia Teitelboim Volosky, diputado comunista desde el año anterior, 1962. Tres años después sería elegido senador. Volodia nos conduce por los salones y dependencias del Congreso. Maderas oscuras, brillantes, cielos rasos muy altos, lámparas innumerables, pasillos, oficinas, gente circulando apresurada, algunos rostros vistos en los diarios. Volodia informa, da detalles, cuenta anécdotas, con su voz tranquila. Nosotros somos apenas un zumbido, un semicírculo que avanza tras sus pasos, enjambre de cabezas que giran, ojos ansiosos, oídos atentos. El Poder legislativo, que hemos discutido en Educación Cívica, pero que nos hemos representado gráficamente estudiando la revolución francesa antes que en la historia de Chile, que siempre se terminaba con la enumeración de las obras de los decenios de la República autoritaria y la guerra del Pacífico. Broche final: la gran sala del Congreso Pleno. Allí donde González von Marés, el líder nazi, sacó su pistola y disparó hacia el techo, y los carabineros lo sacaron a rastras. Allí, donde Allende y Frei Montalva insistieron en pedir la palabra para responder al Mensaje a la nación de Jorge Alessandri. El abrazo de Maipú de fray Subercaseaux preside todo, allá arriba de la testera, donde se han sentado el León, Allende, Frei, tantos ilustres. Nos despedimos de Volodia, agradeciendo la visita, las informaciones y las ricas onces. Camino al Teatro Antonio Varas, el Choro nos informa sobre nuestro anfitrión, a la sazón de 46 años. A principios de siglo, su progenitor había dejado el molino de su padre en la gobernación de Kamenetz-Podolsk, Ucrania, y partió en busca del Edén. Llegó al fin del mundo, a Chile. Por su parte, quien sería su esposa, madre de Volodia, vivía con su familia en Brechon, cerca de Kishiniov, la capital de Moldavia; muerta la madre, los ocho hijos se rebelaron contra la madrastra e iniciaron la diáspora. Siete terminaron en Chile, una en Montréal, Canadá. Los futuros padres de Volodia se conocieron y casaron en Chile. Allí en Chillán nacería Valentín en 1916. La chapa que le impusieran a principios de los años ’30 los de la Jota, Volodia, se convertiría en su nombre habitual. A los 19 se había hecho conocido por una insolencia juvenil. Junto a Eduardo Anguita, de 20, publica en 1935 una Antología de la poesía chilena nueva, donde “los escogidos debían ser los poetas del futuro, los creadores de la palabra nueva”, pues querían abrir paso al siglo XXI; así, excluyen a Gabriela Mistral y Carlos Pezoa Véliz, demasiado “anticuados”; privilegian a Huidobro, el revolucionario de la poesía, el rupturista, el maestro para ellos; deben negociar con Pablo de Rokha su inclusión (ni una página menos que aquél, inclusión de “la mejor poetisa del mundo”, su mujer Winnet de Rokha); sin obra consistente, ambos antologistas se autoincluyen. Años después Volodia también escribiría “algunas cositas” notables. “El amanecer del capitalismo” (1943). “Hombre y hombre”. La novela “Hijo del Salitre” (1952). “La semilla en la arena (Pisagua)”. Mucho después, vendría “En el país prohibido”, crónica de su estadía clandestina en Chile, cuando existían listas de no ciudadanos, cuando pasaportes llevaban la cadena de la “L”, cuando la patria se podía visitar con otro nombre, con otro rostro, evitando barrios, familiares y amigos. Vendría las biografías “Neruda”, “Gabriela Mistral, pública y secreta”, “Vicente Huidobro, la marcha infinita”, “Los dos Borges, vida, sueños, enigmas”. Y el balance de una vida larga y fructífera, “Antes del olvido”, en tres tomos. También el volumen con las crónicas del “Escucha, Chile”, las ondas que unían los dos Chile, el interno y el desperdigado por tanta geografía. Empezó como poeta. Siguió como político, como miembro eterno del Comité Central (CC) del Partido Comunista (PC), como parlamentario, y hasta como presidente del partido, cuando éste necesitaba tener un rostro más amable, más aceptable[1] para la “opinión pública”, en la víspera y los primeros tiempos de la vuelta a la democracia Retornó a paso firme hacia su amante, la literatura, en los ’90. Nunca a tiempo pleno, siempre dejándose tentar por la otra actividad. Siempre intelectual, siempre militante. En ese ir y venir, conservó su propia personalidad más allá de la caricatura que han presentado de los comunistas. Porque, diría Lira Massi, Volodia “es otra cosa. Es una individualidad. No parece comunista. Parece más bien un durazno blanquillo con el cuesco marxista”[2]. Volodia quedaría en mi memoria junto con ese primer viaje a Santiago y con “El círculo de tiza caucasiano”, obra de Bertold Brech protagonizada en el Antonio Varas por Roberto Parada, ancha su voz y potente, estremeciendo el teatro, como había hecho vibrar el vinilo con el “Viva Chile, mierda”, los versos de Fernando Alegría en un extended play de los ’60. En los ’80, lo vería en otra obra en Montréal, sobre hombres que sufren, luchan y sueñan con la libertad. Sobre un escenario le avisarían que acababan de encontrar el cadáver de su hijo, Juan Manuel, secuestrado días antes, en otro septiembre infame DOS Moscú, tres años después de la visita al Congreso. Volodia y Luis Corvalán están de paso. Vienen al 23° Congreso del PCUS (29 marzo-7 abril de 1966). Visitan la universidad, se reúnen con la Asociación de estudiantes chilenos. ¿Ha visto la caricatura que publicaba la revista Topaze de quien sería Secretario General del PC durante 27 años (desde 1958, a la muerte de Galo González)? En realidad, no era una caricatura: era una foto un tanto retocada del Lucho. Como Volodia, Corvalán es achinado, nariz aguileña. Pero con pelo y con patitas cortas. Son de la misma estatura cuando Lucho se pone de pie para hablar y Volodia lo escucha, fraternalmente sentado. Volodia habla bien. Corvalán trata de ser “coloquial”, hablar en “popular”, aunque es profesor. Para quienes están lejos del país ya cierto tiempo y estudiando duro es refrescante, pero sobre todo produce nostalgia escucharlo. Como el invierno ruso es largo, seguramente el Secretario General andaba con su poncho y el sombrero. Corvalán informó de algunos aspectos del 23° congreso del PCUS, celebrado a un año del 50° aniversario de la revolución de octubre, con la participación de invitados de 86 partidos comunistas, socialistas y progresistas de todo el mundo. 4.943 delegados de un partido que cuenta más de doce millones de militantes, un tercio más que la población de Chile en aquel momento (8.639.000 habitantes). - ¿Y Chile, camaradas? El carácter de la campaña presidencial de 1964 (la campaña del terror desatada por la derecha) y la contundencia de la derrota (Frei, con el apoyo de la DC, Conservadores y Liberales, obtuvo el 56,09 % de los votos; Allende, con el PS y el PC, consiguió el 38.93%), habían dejado huella. Se le negaba “la sal y el agua” al “gobierno reformista”, a la “nueva cara de la derecha”. El FRAP no asistió a la proclamación del presidente electo en octubre de 1964, y la ceremonia debió posponerse para el día siguiente, donde ya no se requería quórum. En las elecciones parlamentarias de marzo de 1965, la DC obtuvo el 43.6 % (82 diputados sobre 147 y 13 senadores de 45), mientras en la oposición el PR sacó 13.7 %, los conservadores 5.3%, el PS 10.6%, el PC 12.8%. Más allá del rechazo ideológico de este proceso “reformista”, los dirigentes de la izquierda seguramente veían que la discusión legislativa y posterior aplicación del programa de gobierno de la revolución en libertad (promoción popular, ley de sindicalización campesina, ley de reforma agraria, chilenización del cobre, etc.) podía cristalizar por largo tiempo este cambio en la correlación de fuerzas político-electoral. Perder las elecciones es una cosa. Perder las banderas es otra. Y esto último es más peligroso. Por eso, el tono es acervo. Del 10 al 17 de octubre de 1965, el PC ha realizado su 13° Congreso, centrado en estos temas, en ofrecer una vía para evitar la desesperanza. No es tarea fácil ser reformista. Aún menos, ser reformista consecuente. Por ser reformista, el gobierno de Frei tenía la oposición de la izquierda. Por ser demasiado reformista, tenía el rechazo de la derecha, que veía el pecado capital en esa nueva concepción del derecho de propiedad (sí se empezaba con la reforma agraria, ¿dónde seguiría, donde se terminaría?). Por provocar insatisfacción en los primeros y temor en los segundos, reinaba inquietud en el país, y esto nunca le ha gustado a las capas medias que, además, no tenían claro la respuesta a la pregunta clásica: “¿cómo vamos nosotros ahí?”. La DC estaba en aprietos y había esperanzas, pues, que todo terminara en cosas buenas para la izquierda y para la causa de la verdadera revolución. Tal era la conclusión implícita en el informe de Corvalán. Con su cara aburrida, Volodia asiente. ­ ¿Y el FRAP, Volodia? Optimismo. Todo pasa por la unidad comunista-socialista, que debe fortalecerse cada vez más, compañero. Aniceto Rodríguez, SG del Partido Socialista, encabezó la delegación socialista al 13° congreso y ha reiterado su intención de continuar con el FRAP, aunque han expuesto divergencias políticas en una carta dirigida al PC en esos días, y luego otra el 24 de junio de 1966. Hablando de sus socios, Volodia no podía evitar dejar traslucir cierta inquietud paternal implícita. Con sus silencios, encogimientos de hombros, miradas recíprocas con Corvalán, se podía leer el mensaje subliminal. Ustedes ya conocen a los socialistas, tan desordenados, voluntariosos, parecía decir, con un partido que no es marxista, que no se rige por los principios del centralismo democrático, con los defectos de la pequeña burguesía, que vacila entre el optimismo exagerado y la depresión, entre la guerrilla y la colaboración de clases. Pero el pueblo chileno tiene, felizmente, a su partido proletario, marxista-leninista, que tiene las cosas claras... - ¿Es verdad que usted será elegido SG del partido en lugar del compañero Corvalán, compañero Volodia? Después de intercambiar una mirada, Corvalán entrega la respuesta cliché, quitando importancia al asunto. - Cada cierto tiempo la derecha lanza estos rumores, para crear la impresión que la Dirección del partido está dividida sobre cuestiones personales. Las huifas, compañeros. Tenemos una línea política monolítica, lo que no significa que no se manifiesten ideas diferentes en nuestras reuniones de la Comisión política, en los plenos del CC, en las comisiones, en el congreso. Pero todos aceptan el centralismo democrático: una vez discutida y aprobada, sólo hay una línea. Los personalismos pequeño-burgueses no tienen cabida. Estoy a disposición del partido para servirle en cualquier puesto o como simple militante. Pero el reciente congreso decidió reelegirme. De la misma manera, el partido puede reemplazarme. Pero no es una cuestión que esté hoy a la orden del día. Y Volodia está muy contento de no haber sido nombrado. Él me ha dicho que sus inclinaciones no van por ese lado. El es un intelectual, un escritor, y ya sabemos que a los intelectuales les cuesta asumir la disciplina que requeriría un cargo como el de SG. Quiere tener el tiempo para no abandonar del todo sus labores de escritor. Y el partido lo estimula porque tiene mucho que entregar en ese sentido, ¿verdad, Volodia? La esfinge sonríe. Agrega su granito de arena al cliché: - ¿Me imaginan ustedes todo el día en reuniones, recorriendo las células del partido a lo largo del país, dando conferencia de prensa tras conferencia?... Los jóvenes también sonríen, comprensivos. Un jotoso me fulmina después de la reunión cuando le pregunto “¿Y tú, te habrías imaginado a 'patitas cortas' como SG, antes de la muerte de Galo González?”. Para terminar, un frugal cóctel comunista. Una amiga me arrastra hacia Volodia para proponerle un brindis. - ¡Por los verdaderos revolucionarios, compañero! - ¿Y quienes serían esos, compañera?, pregunta Volodia, ante el tono algo desafiante de la estudiante. Ella sonríe, misteriosa, y se aleja... Han llegado a Moscú los rumores aún tenues de la polémica del PC chileno con el PC cubano sobre las vías de la revolución. El MIR ya está dando dolores de cabeza a sus papis... TRES Valparaíso, Biblioteca Severin, 1998. Lanzamiento del libro de memorias "Antes del olvido", tomo I: "Un muchacho del siglo XX". Un profesor universitario hace una presentación demasiado académica, demasiado apegada al libro en cuestión, leyendo largos párrafos. La verdad es que dicha lectura podría alejar antes que atraer lectores. No es gran literatura esta obra. La riqueza no está en la forma, sino en la vida que subyace tras esas líneas, en el contexto de esa vida que se asoma al mundo en ese período de entreguerra, convulso, con muchos espíritus grandes, pequeños, medianos y muchos obtusos, donde se construían muchos cimientos fundamentales en el siempre renovado proyecto de país. El primer gobierno del León, el período de anarquía, la dictadura de Ibáñez, la sublevación de la escuadre, la república socialista, los primeros tiempos del poeta del amor y de la América profunda (Neruda), el poeta que quiere arrasar todo para revolucionar los espíritus salvo el propio (Huidobro), el poeta torrencial y ampuloso (Pablo de Rokha), la sabia Gabriela, el nazismo criollo, el Frente Popular, la Corfo y el inicio de la industrialización... Volodia, siempre alerta, pero se nota físicamente cansado. ¿Es ese día, o son los 82 años? Ha trabajado mucho últimamente. Tiene muchos proyectos. Siente que le falta el tiempo, que le faltará. Mientras le tiendo mi ejemplar para su firma, le menciono mis recuerdos de Santiago, de Moscú. Ah, ¿estuvo por allá?, murmura. - ¿Cuándo viene el segundo tomo?, pregunto. - Primero hay que escribirlo, compañero, susurra, con un tono que dice que sí, que lo escribirá. Hay poco tiempo, pero hay el suficiente... ¿Lo habrá para el Premio Nacional de Literatura? 16 Diciembre de 2001 [1] ¿Habrá experimentado un sentimiento de revancha estética Volodia ante esto último? Qué va, es un hombre demasiado serio para ello. [2] Eugenio Lira Massi, La cueva del Senado y los 45 senadores”, 1968.

11 marzo, 2006

ASUME MICHELLE BACHELET Hoy asumió Michelle. Fue un hermoso día. Ninguna nube. Viento suave. El verano se niega a retirarse. Lagos sí lo hizo. Digno, satisfecho, pero con la tristeza y la nostalgia natural. No pudo impedirse romper el protocolo y la seguridad a la salida de La Moneda y se acercó a saludar a la multitud que lo vitoreaba. La gente gritaba algo, que en la TV sonaba así como “Don Miguel”. Pero no. Era “2010-2010-2010…”. Lagos sonreía. ¿Quién sabe? Pero decirlo hoy sería de mal gusto. Y cuatro años en este comienzo de siglo son muchos años. Bien lo sabe Lavín, que de candidato natural de la derecha y futuro Presidente de Chile se vio sorprendido y sobrepasado por dos mujeres salidas de no se sabe dónde; también lo sabe Frei, que corrió las primeras cuadras y se retiró de la maratón, con mucho tino. Michelle de traje sastre de seda salvaje color perla, según los expertos, tranquila, relajada, con su hermosa sonrisa. Al recibir la banda presidencial y la piocha, no era sólo la asunción de un nuevo mandatario: era un hito de esta nueva cultura que rompe mitos y prejuicios, una era inaugurada (aunque no iniciada) por Lagos. En la toma de juramento a los nuevos ministros, mitad nombre de varones, mitad nombres de mujer. Otro signo de los tiempos: el “prometo” fue más sonoro, más nítido que los “juro”. La diversidad, expresión neta de democracia. Menos varones y casi ningún barón. Este gabinete debe tener el promedio de edad más bajo desde 1990 y la renovación generacional es evidente. La derecha promete oposición y control cerrado. Todos hablan de lo corto del período presidencial (una de las medidas más imbéciles que haya tomado la clase política, y por bajas consideraciones disfrazadas de razones de Estado)… En fin. Todo indica que no hay tiempo que perder. Pero Michelle lo sabe: piano piano va lontano. Apurarse lentamente, ir rápido sin tropezarse. Buena suerte.

26 febrero, 2006

Elecciones y nombramientos de cargos. LAGOS, MICHELLE. LA TERCERA VUELTA: PRINCIPIOS DE LA NEGOCIACIÓN BAJO CUERDA Lagos ganó la elección en segunda vuelta en enero del 2000. A partir del triunfo electoral, vino un período largo, angustioso, tenso, fuente de infartos, úlceras, intentos de suicidio, entre las amplias filas de ciudadanos dispuestos a sacrificarse por la Patria: los aspirantes sucesivamente a ministros, subsecretarios, intendentes, gobernadores, jefes de servicios, seremis. No fue una espera pasiva. El arte de la guerra, del posicionamiento, de los codazos, zancadillas, fue el instrumento… Por ello, puede hablarse de una verdadera Tercera Vuelta, la interna. Como hoy, con Michelle, quizás atenuada por la preocupación de la Presidenta electa de nunca perder las riendas...A continuación, los “principios” o criterios con que cada uno llevó adelante su lucha. Los enunciaremos a continuación, para beneficio cultural de las futuras generaciones. Los que hoy están en el mismo proceso, esperando las decisiones de Michelle, deberían releerlos con atención… 1. Al ojo del amo engorda el caballo. No hay nada mejor que negociar por sí mismo, estar uno mismo en la comisión negociadora. Sí, señor. En primer lugar, porque la comisión negociadora –oficiosa al principio, oficial después- debe determinar las prioridades con respecto a los cargos a solicitar, y luego proponerlas a las bases, con toda la argumentación y en las circunstancias (momento, lugar, lista de invitados a la reunión) que aseguren total comunión entre mandatarios y mandantes. Con aguda sensibilidad y capacidad para interpretar los deseos de los militantes y los altos intereses de la patria, está claro que la primera prioridad debe ser el cargo para el cual tengo el ancho, el peso y las ganas. Perdón, los cargos, porque no puede cometerse el error táctico y estratégico de ir en un solo cuadrito del organigrama de los posibles, porque, ¡¿qué pasa si ese cuadrito “se cae” y queda para otro partido, ah?! En segundo lugar, hay que estar en la comisión porque deben evitarse los accidentes e incidentes fortuitos inseparables de estos procesos: desaparición del nombre del listado o su aparición en un listado na’que ver (un robusto varón postulando a la dirección regional del Sernam, por ejemplo), pérdida del curriculum, pérdida del énfasis en el nombre o “síndrome del arroz graneado” (se ha visto tremendos candidatos que se quedan mirando para la carnicería porque la comisión negociadora ante cada cargo en discusión dice: no, si este compañero sólo va acompañando, para completar la quina, la cuaterna, la terna, en realidad está interesado en otro puesto... se acaban los puestos y el compañerito sigue pasando, hasta que queda colgado de la brocha...). Algunos despistados han sacado la exótica idea de que sería poco ético aquello de “primer llegado primer servido”, de que el interesado sea simultáneamente el negociador ¿Dónde la viste, loco? Esta es una cuestión de eficiencia: ¿quién puede defender mejor una postulación que el mismo postulante? Pero lo anterior tiene una desventaja para la organización: el negociador-postulante deja de ser negociador cuando obtiene sus objetivos personales, sobre todo a nivel regional. En efecto, de pronto, en cierto momento del proceso, nuestro(a) camarada negociador sufre una transformación radical. El hasta ayer paranoico, el perseguido, el que vigilaba oído atento los menores suspiros de su teléfono cuando estaba hablando con algún amigo de táctica y estrategia pro-nominación, el encarnizado asistente a todos las reuniones que importan, el generoso en el desgaste físico y sicológico en el tema –lo que se manifestaba en su tenida casual-, de pronto pierde interés en conversar, no asiste a reuniones, pierde todo interés en las negociaciones, aparece de terno y corbata. Voilà. El camarada, el compañero-negociador-postulante ha logrado el objetivo principal de su programa mínimo: ser nombrado. Todas las negociaciones para los puestos de nivel inferior que están bajo su responsabilidad se van al diablo. Tampoco permitirá ser reemplazado en la comisión mientras no esté firmada la resolución de su nombramiento, lo que toma varios meses, incluyendo el dinámico proceso dentro de la Contraloría. No entregará los contactos, ni los criterios utilizados, ni los preacuerdos alcanzados. Se vuelve trascendental: lo importante es el programa de gobierno, no las personas, el partido no es bolsa de trabajo... Quienes están postulando a niveles inferiores quedan a la deriva. Así, pues, si quiere darle continuidad al proceso, y no correr el riesgo de quedarse sin comisión negociadora a mitad de camino, trate que los negociadores estén postulando a cargos a nivel comunal. Claro que en este caso tendrá problemas de representatividad política: hay una correlación estrecha entre la posición en la estructura partidaria y las aspiraciones en el aparato del Estado. Si usted está aspirando a algo a nivel comunal, quiere decir que no tiene cuerda para más, se dirán sus camaradas, y ni locos lo dejarán negociar cosas importantes. 2. Que todo esté desorganizado, para poder organizarlo yo Es pura casualidad que la dirección del partido a nivel regional, provincial y comunal (que habitualmente tienen vida, aunque sea formal, para tratar los asuntos corrientes), inmediatamente después de las elecciones, justo en el período en que se inicia el proceso preliminar de negociaciones para las nominaciones a los cargos públicos, parecieran pasar a la clandestinidad. Las reuniones regulares se anulan, casi nadie llega a las extraordinarias. A sus integrantes les llega una serie de desgracias y hechos justo en ese momento. Caen enfermos, se muere una abuelita en Punta Arenas o Arica, nace el primer nieto, la empresa los envía a recorrer las sucursales, el teléfono emite sonidos asmáticos o fáxicos, la máquina de mensajes nunca está conectada. A veces responde doña Tremebunda. Se produce un período de ausencia de autoridad, de institucionalidad. Lo mismo pasa con las coordinaciones de las tendencias. ¿La razón? Mientras no haya reunión formal, el mandato, los criterios, los listados, me los doy yo. Ancho espacio para la iniciativa. Los días y semanas se deslizan hacia los plazos fatales, y sin novedad en el frente, camarada. La gente de las comunas y las provincias empiezan a intranquilizarse, exigen explicaciones a los militantes de las cabeceras de región. Los clandestinos, mientras, están negociando como locos. El vacío de poder tiende a ser llenado espontáneamente por los militantes más preocupados por la cuestión partidaria, afirman. ¿Cómo podría reprochársele su consecuencia? Se pasean entre la capital de la región y Santiago. Ya han pasado a vuelo de pájaro por las cuatro etapas. Esto es exploración, avanzar trabajo, despejar maleza, buscar las grandes líneas oficiosamente. No es arreglada de bigotes, atención, no ser mal pensados. Esto dura lo que la paciencia de los militantes. Cuando éstos se cansan de llamarse entre sí, y los indicios muestran palmariamente que los están columpiando, dos o tres toman la iniciativa de convocar a reunión tal día, a tal hora, en tal lugar. El efecto es mágico. No pasan 24 horas antes de recibir el llamado desde la clandestinidad: ”Hola, hermano, que tal, tanto tiempo, ¿no crees que deberíamos juntarnos para ver lo que está pasando, intercambiar información, hacer un análisis preliminar en términos de...”. Así se inician las cuatros fases oficialmente. 3. El frente progresista en el seno de la familia abre amplias perspectivas A algunos lectores de las páginas sociales les ha llamado la atención un fenómeno que tiene una cierta extensión. Algunas distinguidas familias que abrigan en su seno un amplio abanico de filosofías y militancias, conservando y aún fortaleciendo sus lazos fraternales. Que bonito ejemplo de apertura de espíritu. Digno de ser imitado por la familia chilena, se dijeron. Además, notaron otro detalle. Ese arcoiris que brillaba en la foto (filosofías y partidos distintos abrigados en el seno de la familia) tenía su correlato: esa familia brillaba también en las fotos de autoridades y en las plantillas de aspirantes a cargos de distintos partidos. ¿¡Eh!?, exclamaron, asombrados de su perspicacia. Aunque nunca es tarde, deberían saber, sin embargo, que los ex militantes del Mapu y de la Izquierda Cristiana (IC) hicieron este descubrimiento hace veinte años, extrayendo las conclusiones prácticas con singular éxito desde hace once. Así, por lo menos, lo piensa el senador del PPD Roberto Muñoz Barra, quien ha expresado su inquietud al respecto[1]. Según él, “dentro del PPD se está dando peligrosamente la situación de un grupo de poder, compuesto por personas que provienen de la IC y el Mapu, y que dominan la colectividad, quedándose con todos los cargos públicos e internos y dejando al resto ‘mirando para la carnicería’”. Agrega: “percibo que hay una conducción intelectual y orgánica de sectores que vienen de la IC y del Mapu y donde los sectores laicos del cual provengo, los sectores socialdemócratas, como que tenemos una gravitación más disminuida frente a estos grupos que son los que, diría, administran más el PPD..., administran más cuotas de poder dentro del partido”. Se queja que “ese mundo subterráneo que he captado, que he descubierto, es que a veces no permite que otros militantes se vayan proyectando también dentro de la colectividad”. Finalmente, dice que “en el PPD hay un sector que yo llamo de ‘accionistas’, que son estos sectores fundacionales de los niveles que le señalé, IC y Mapu”. Hace algunos años, el entonces diputado Mario Palestro expresó la misma inquietud con respecto al PS, hablando que existía una verdadera legión extranjera entronizada en puestos claves del partido y en sus cupos en el aparato del Estado. Fue, entre otras, una de las razones de su renuncia al partido. En fin, volviendo a nuestros asuntos, estos finos analistas de las páginas sociales arriba mencionados hicieron un consejo familiar y discutieron de este descubrimiento sociológico. Para contribuir a la apertura de los espíritus, decidieron que, como el marido militaba ya, la esposa y alguno que otro hijo se inscribiese en otros partidos del amplio espectro político. Estas almas preclaras aumentaron sus posibilidades de ir en los listados de candidatos a cargos de distintos partidos. No hay límites al espíritu de sacrificio. Ya mi abuelita decía que no se debían poner todos los huevos en un solo canasto. Por lo demás, para sofocar de raíz cualquier asomo de duda, lanzaron a la mesa ejemplos ya clásicos de familias que, contrariamente a la juventud desencantada, siempre están ahí, bien repartiditos: los Chadwick, los Piñera, Viera-Gallo, aunque sea por lazos familiares contraidos gracias al sagrado vínculo. 4. En la cúspide de la pirámide, el poder es presidencialista. A medida que se desciende, se parlamentariza En la región, el poder del Presidente y de los ministros es menguado en estas circunstancias. La batuta la lleva más bien el parlamentario. Más vale parlamentario en la mano que Presidente volando. Tan lejos del Presidente, tan cerca del parlamentario. ¿Está claro? Acérquese al parlamentario. Es más efectivo, además que sale más barato en pasajes y llamadas telefónicas. Hágase compadre de su jefe de gabinete. Si éste no es de la zona o es un poco quedado en las cuerdas en el ítem, juegue el rol de cicerone, preséntelo en sociedad.. Claro que si no está en buenas migas con el parlamentario, mejor empiece a confesarse, aférrese a la peguita que tiene ahora o explore otras posibilidades si su cargo es de confianza. Lo mismo, y esto es lo fundamental, si usted no es un militante viable desde el punto de vista del caudal de votos y/o de fondos para la próxima elección parlamentaria. Usted vale lo que pese en votos. El mercado de los votos decidirá su suerte. El parlamentario se muestra particularmente transversal en sus amistades y promesas, enviando así mensajes a quienes son realmente importantes en los partidos y en sus respectivas sensibilidades en la circunscripción o distrito. Lo mismo ocurrirá al contratar a los activistas pagados, permanentes y ocasionales. Verifique la experiencia histórica: los primeros en ser nombrados son aquellos que han conformado el núcleo del comando de campaña del honorable Sobre todo, recuerde que no son, nunca jamás, las coincidencias político-ideológicas las que serán un índice ni menos un factor de cercanía al parlamentario. Si lo piensa así, usted se ha quedado en el pasado, mi viejo, y no lo confiese, si no quiere perder cualquier rastro de respeto de sus camaradas. 5. Elaborar una estrategia Establezca el listado de sus aspiraciones, nunca menos de tres y en diferentes áreas, definiendo claramente sus prioridades y los cargos de repliegue, a partir de una autoevaluación de sus capacidades y peso. Recuerde que hay trincheras más difíciles de conquistar que otras. Ni sueñe en tratar de hacerle sombra a pesos pesados. Perderá allí y será excluido de los otros cargos por insolente y desubicado. En seguida, elabore un mapa de los aliados y enemigos coyunturales y estratégicos, de aquellos que pueden ser neutralizados (por su ausencia de ambiciones y/o lo menguado de su peso específico). Naturalmente, tanto las prioridades como el listado de enemigos y aliados seguramente variarán a medida que se avanza en las negociaciones, así que usted debe ser flexible y cauto. Establezca puentes de playa externos. Converse con aquellos partidos que no son competencia directa, y recuerde que a medida que usted se refuerza en su postulación a un cargo determinado (o sea, su partido lo está considerando para dicho cupo, que ellos han desechado), simultáneamente se refuerzan las aspiraciones de aquellos a otros cargos. Decláreles su simpatía. La gente de su propio partido es competencia, porque los cupos a que se puede aspirar son limitados. También porque seguramente han adquirido compromisos con otros: yo te apoyo, tú me apoyas. Hay otros que nunca lo ayudarán, porque su postulación no es funcional a sus intereses. Por ejemplo, si no está en el círculo del parlamentario, éste pensará que usted no aporta nada en términos de apoyo político ni de votos y le dará filo activamente. 6. Alta autoestima, bajo espíritu autocrítico Competir por un puesto de ejecutivo es entrar en la competencia de la ATP, por lo menos requiere la mentalidad de quién quiere estar entre los top ten, guardando todas las proporciones del caso, y aún más. Hay que tener o simular tener una autoestima a prueba de balas, sin intersticio alguno para dudas debilitantes. Ello requiere poner en la cabecera de la cama –o, mejor aún, en la billetera, de manera de verla cada vez que la abrimos- la foto que tomó la mami al bebé cuando tenía seis meses, con sus partes pudibundas al aire, una gran sonrisa sin dientes, con la consabida nota al verso, escrita con mano trémula: “la guagua más linda del mundo”; la copia del primer trabajo en kindergarten, donde esa santa madre escribió “el niño más habilidoso del mundo”. Las madres nunca se equivocan. También es aconsejable portar la tarjeta que nos dibujó la hija más chica en el cumpleaños, estableciendo que usted es el mejor papá del universo. Los niños siempre dicen la verdad. No hay contradicción ideológica si se utiliza la técnica de Lavín, quién fue sorprendido en un avión acariciando las cuentas del rosario mientras repetía los ojos cerrados “quiero ser presidente, quiero ser presidente, quiero...”. Sólo de esta manera podrá usted aspirar a ser Seremi de Justicia teniendo sólo un diploma de secretaria judicial, o encargado de la Digeder a partir del diploma ganado en una olimpiada escolar, o Seremi de gobierno porque habla bonito o con un diploma de dibujante técnico (que debe ser útil para dibujar el organigrama del sector público), o directora regional de Sernam con un diploma de asistente social cuya tinta aún no se seca... En suma, hay que pensar positivo, es la regla de los cursos de crecimiento personal. ¿Acaso los estudiantes del mayo francés no exigían “seamos realistas, pidamos lo imposible”? En todo caso, usted será considerada una persona honesta, por aquello de “en el pedir no hay engaño”, supongo. Por último, si no le resulta, habrá usted proporcionado un sano momento de jolgorio a quienes examinen los antecedentes de los(as) aspirantes(as). Después de todo, ser autocrítico lleva a autolimitarse, lo que nunca ha sido sano. Por último, no lo olvide jamás: pretender presentar el curriculum vitae como elemento decisivo de discusión es una tentación pequeño burguesa inaceptable, inadmisible. ¿Qué tiene que ver el CV con la consecuencia de luchador(a) proletario(a), de intelectual que ha adoptado el punto de vista proletario en la lucha social, ah? El verdadero CV está en el corazón de cada luchador social, ¿okey? ( NOTA: Si usted es militante DC, PPD o PRSD, en esta parte tiene que adaptar el lenguaje, por favor). 7. En la guerra y en el amor... ... todo vale. Después de todo, es el bien de la gente, del país, de la nación toda, la que está en juego. Nada ni nadie debe impedirle entregar todo ese caudal de inteligencia natural, de compromiso, de sacrificio, que usted guarda celosamente para este momento histórico. Si alguien le consiguió pega cuando usted lo necesitaba, cuando una coyuntura muy coyuntural se presentó mal, era porque el destino tiene caminos impenetrables. ¿Acaso eso lo desviará de su camino trazado de servicio al pueblo, de tratar de desbancar a ese advenedizo, siguiendo un imperativo histórico? Nunca. Quizás había allí la intención de limitarlo a usted, de comprar su limpia conciencia. Ahora, si usted no tiene interés en el puesto de aquél, pero un(a) amigo(a) suya sí, cuando este advenedizo le pida apoyo respóndale que usted está por el recambio ¡Adelante, que el destino se cumpla! La lealtad es un concepto burgués, muy empleado en la lucha ideológica, y no hay que ceder a él. Total, si le va mal, para evitar represalias dictadas por el espíritu de revancha de gente vuelta hacia el pasado y no hacia el futuro, usted puede acusarlo de revanchista, de guardar odiosidades por lo ocurrido en el pasado, de persecución a militantes consecuentes, o bien entregar una colección de recortes con todas las disculpas que ha hecho Wojtila en los últimos años. Ese sí tiene qué hacerse perdonar. Usted es un simple ciudadano, un militante comprometido, cristiano como el que más... Recuerde que, sobre todo en estas coyunturas políticas, es necesaria la astucia, aunque algunos la definan como “la inteligencia de poca monta para cálculos egoístas de corto plazo”[2]. No les haga caso. ¿Qué saben ellos del espíritu de supervivencia? &&a&&&&&&&& &&&&&&&&&& [1] El Mercurio, 10.04.2000. [2] Diccionario Histérico de Chile, Fernando Villegas, 1997.

COSAS DE LA CAMPAÑA DE LAGOS Ricardo Lagos está terminando su período presidencial. Es buen momento para recordar algunas anécdotas de su campaña electoral. El grupo está en terreno, en el campo de batalla donde hay tantas almas que conquistar. El sol está amable todavía a las diez de la mañana. Las poleras blancas del “Mañana será otro Chile” y “Lagos contigo” están frescas y limpias, las zapatillas suaves, el polvo del camino todavía reposa, la música sale de algunas casas. La propaganda, equipos e itinerarios distribuidos, la gente inicia el puerta a puerta sabatino. Llamados ante las rejas o golpes tímidos en las puertas, que se ponen más enérgicos a medida que avanza la hora y la actividad es más evidente en las casas. La recepción es amable, a veces interesada, a veces hay diálogo. Unos cuantos dicen: “No pierdan el tiempo con nosotros, ya estamos inscritos con Lagos”. Se avanza lentamente por las calles, cubriendo toda la población. En pocas ocasiones, el diálogo se complica. Un grupo de muchachas grita en una verja y sale una señora de gesto agrio. - Sí, dígame. - Buenos días, señora, quisiéramos darle una información sobre la candidatura presidencial de Ricardo Lagos... - Un momentito, por favor. La señora se devuelve, camina hacia un costado de la casa, abre una portezuela que da hacia un patio interior, regresa hacia las chicas, abre la reja y grita hacia atrás. Un gran perro negro surge moviendo la cola, la señora lo azuza señalando hacia las mujeres, “cómete a estas comunistas de mierda”, el perro lanza un gruñido profundo, luego uno prolongado y trota hacia la puerta. Como brigadista que arranca sirve para otro puerta a puerta, el grupo sale en estampida entre alaridos, dejando parte del material en el campo de batalla. El perro vacila entre tanta pierna en movimiento rápido, papeles volando y gritos a destajo. Se detiene, pero para dejar bien sentado su compromiso con el deber, sigue ladrando. A cada ladrido, aumenta la velocidad centrífuga del grupo, mientras la señora les recomienda a gritos destemplados: “y no vuelvan nunca más por aquí...”. § Otro grupo tuvo un encontrón ideológico con una airada señora. Esta apoyaba a Lavín porque una sobrina lejana suya había sido secretaria de Büchi, así que no quería ver ni en pintura a los de la Concertación, porque Aylwin y Frei eran unos asquerosos, como también lo era Lagos, quien, para más remate, era un ateo consumado. - Señora, pero Büchi también es ateo... - ¿Si?, bueno, en todo caso es un ateo de los buenos. § En una casa modestísima, durante una hora un equipo escucha las historias dramáticas de la anfitriona, que las ha recibido con mucho interés, manifestándoles que en realidad no había decidido por quién votar, que no tenía información sobre las propuestas de los candidatos, que Lagos le parecía un caballero correcto. Estimuladas por un posible voto conquistado, sin contar el de un varón en silla de ruedas que escuchaba atento sin decir esta boca es mía, las brigadistas escucharon material para dos temporadas completas del Mea Culpa y con el sobrante para dos o tres emisiones de Aquí en vivo. Aprovechando que la interlocutora se paró para atender al silencioso ciudadano, decidieron que ya habían mostrado su buena voluntad, su capacidad de escucha y sus traseros su resistencia, así que cuando volvió le preguntaron su nombre, dirección completa por si era necesario venir a buscarlos el día de la elección y a qué hora les sería más cómodo ir a votar, cual era su local de votación. Respondió que no sabía dónde tenía que votar. Le pidieron mostrar su registro electoral para indicarle el local. No lo tenía. Tampoco su carnet de identidad. - ¿Cuándo votó por última vez? - En realidad, nunca he votado, señorita. - ¿Y por qué? - Bueno, en realidad nunca me he inscrito. - ¿Y el caballero? - Bueno, él tampoco, además es parapléjico y apenas habla. - ¿Y por qué no nos dijo eso cuando recién llegamos? - Bueno, ustedes parecían tan simpáticas y como en realidad no tengo a nadie con quién conversar, ocupada como estoy atendiendo al Manuel... Las brigadistas salieron sin ningún voto, con una ligera depresión ante tanta tragedia escuchada, y sumamente perdidas en el cerro, porque los demás se habían cansado de buscarlas y hacía rato que se habían ido a otra población. Para consolarse, se dijeron que buscarían un pituto con Carlos Pinto... - Mira esas dos viejitas, tienen pinta de buena onda. Vamos a conversar con ellas. Brazo en el brazo, bien juntas, sentadas en una pandereta en el polvoriento camino del cerro, las dos ancianas conversaban pausadamente mirando la gente, las jugarretas de los niños, los perros persiguiendo bicicletas. Dos brigadistas se acercan sonriendo, y antes que puedan saludar, una de las señoras les pregunta “¿Ustedes son de Lagos?”, “Si, señora...”. La abuelita se para con energía sorprendente y se marcha con furiosos pasos, desapareciendo como por arte de magia diez metros más allá. Uno queda con la boca abierta, la mano estirada con los folletos, mientras el otro corre a ver qué pasó con la votante en fuga. Hay un zanjón y allá abajo, a diez metros, una casa casi pegada al faldeo, a la cual se llega por una escalera labrada en la tierra por donde va bajando la señora. Al sentir una sombra tras ella, se devuelve y amenaza con el puño. La otra señora los tranquiliza: “No se preocupen, está medio loca esa vieja”. Los escucha atentamente, recibe la documentación y dice que ella y su nieta votarán por Lagos, no hay problema, también hablará con su hijo, aunque la nuera parece que anda chueca... § Esbelto, con elegantes ropas ajustadas, de claros colores, bien peinado, ni un cabello fuera de lugar, el paso grácil, un varón aparece a menudo en los locales del comando y de los partidos. Muy de tarde en tarde, tímidamente se asoma desde lejos a las actividades de puerta a puerta. Parece ser asesor o algo de una ex dirigenta partidaria, de la cual no se separa y a quién cuida con solicitud. Cumple a cabalidad los roles de vanguardia y retaguardia, de sombra que la cubre, de sol que ilumina su camino. Pareciera andar con un termómetro y un medidor de la intensidad de la luz invisibles, para evitarle exposiciones excesivas al calor y al sol. Siempre tiene a mano un vaso de bebida, un té, un café para su colega. Sonriente pero lejano con los demás. Algunas muchachas del equipo, gente de poca fe, no creen en tanta solicitud fraternal. Un día, cuentan excitadas a la coordinadora territorial del parlamentario que el elegante mozo quiere una entrevista con su jefe. - ¿Para qué?, pregunta ella. - Quiere pedirle ayuda para ingresar a un instituto. - Qué quiere estudiar el g...?, pregunta la coordinadora con gran sentido práctico... - ¡¡¡ Quiere ser modelo, niña, modelo, m´hija por Dios!!!. Desde entonces lo llamaron el brigadista que quería ser modelo. Desgraciadamente para él, la campaña terminó demasiado pronto... § En una población, los parlantes se instalan en la sede de la junta de vecinos. Música fuerte, con mucho ritmo, intercalando mensajes sobre el operativo social que se realizará: médicos, peluqueros, asistentes sociales, sicólogos, tarotistas. Todos en el mismo local. Los peluqueros llenan sacos de pelo hirsuto, revuelto, que cae de la cabeza de niños no siempre convencidos de someterse a la operación. Los sicólogos tratan de leer el alma y los tarotistas el destino, ambos con resultado diverso, pero las caras de los clientes tienen más sonrisas que aires trágicos. Solo los los veterinarios se han instalado en otro lugar. Tienen gran éxito: una plaga de garrapatas asola la región, por lo que tienen en espera una cuadra de perros de todos los pelajes, atemorizados, desconfiados, mientras sus dueños luchan para retenerlos en la fila Después de las dos y media de la tarde, la clientela ha disminuido, ha partido a su almuerzo dominical. Pero un sector etáreo ha almorzado más temprano, y está ahí, a las puertas del local, bien peinado, sonriente, esperando nerviosamente, llegan más y más. Se ponen nerviosos cuando ven que empezamos a embalar las cosas para meterlas en autos y camionetas. Empiezan a protestar. - Chis, oiga, ¿y los payasos? - ¿Qué payasos? - El caallero nos dijo ayer que vendrían payasos hoy día. Puchas, no hay payasos, los mandaron a otro sector. Nos miramos unos a otros. Los celulares interrogan, buscan, refunfuñan. Cuando el motín infantil está a punto de estallar, llega la solución: la batucada y los saltimbanquis. Están cerca. Se les llama al rescate. Llegan a la carrera, maarrr, se ponen de acuerdo para el último esfuerzo del día. Tambores y gritos recorren la población, interrumpiendo algunas siestas y partidos de fútbol. Pero los que hacen opinión en la casa, el futuro de Chile, quedan contentos. § En el interior sombrío de una casa se ven varias siluetas. Las brigadistas llaman varias veces. Finalmente, una cortina se mueve y una cabeza observa hacia fuera y una mano hace una seña que esperen. La puerta se abre y un varón sonriente saluda. Al saber el motivo, sonríe aún más e invita a pasar a las cuatro muchachas. Estas entran, pensando encontrar una reunión familiar dominguera. Al interior, cuando el deslumbramiento del sol pasa y se acostumbran a la penumbra, descubren un grupo de unos ocho hombres de distintas edades. Las sonrisas abundantes, los gestos poco seguros de quién les abrió la puerta y el olor reinante les demuestra que la conversación ha sido larga y bastante regada. Como una retirada brusca podría crear reacciones, una de ellas decide afrontar la situación y recita rápidamente el mensaje. Las sonrisas se multiplican. - ¡Ah, el compañero Lagos! Aquí estamos todos con Lagos, ¿verdad compañeros? - ¡Viva Lagos! - ¡¡¡Viva!!! - ¡Adelante, compañeras, estamos entre compañeros! ¿Nos acompañarán con una copita, verdad compañeras? - ¡Eso no se pregunta, pailón, sírveles, entre compañeros no hay desprecios! Las compañeras se miran entre sí, el vino no parece ser de la mejor cosecha, parece tirado a tres tiritones mezclado con matapenquero, pero, por la chupalla, son ocho votos, ocho votos, y ponerse remilgonas sólo significará prolongar la conversación y la insistencia. Una lamenta haber tomado una fuerte dosis de antibióticos esa mañana, otra inicia un inspirado discurso sobre el profundo significado progresista y popular del programa de Lagos, las otras dos se ven obligadas a tomar los respectivos vasos del sospechoso líquido y lo ingieren como cuando chicas les daban aceite de ricino, tapándose imaginariamente la nariz, pasean el vino por la boca sin decidirse a tragarlo, hasta que sus compañeras les dan un solidario y disimulado golpe en la espalda para hacer cesar el suplicio. Lo tragan entre lágrimas y toses. Se retiran entre fraternales quejas. - ¿Cómo, ya se van, nos van a dejar tomando solos? Más tarde, mientras se enjuagan la boca e ingieren ávidamente un litro de agua mineral, murmuran “¡¡¡Mierda, esto merece por lo menos un ministerio!!!”. &&&&&&&&&& &&&&&&&&&&