26 febrero, 2006
Elecciones y nombramientos de cargos.
LAGOS, MICHELLE. LA TERCERA VUELTA:
PRINCIPIOS DE LA NEGOCIACIÓN BAJO CUERDA
Lagos ganó la elección en segunda vuelta en enero del 2000. A partir del triunfo electoral, vino un período largo, angustioso, tenso, fuente de infartos, úlceras, intentos de suicidio, entre las amplias filas de ciudadanos dispuestos a sacrificarse por la Patria: los aspirantes sucesivamente a ministros, subsecretarios, intendentes, gobernadores, jefes de servicios, seremis. No fue una espera pasiva. El arte de la guerra, del posicionamiento, de los codazos, zancadillas, fue el instrumento… Por ello, puede hablarse de una verdadera Tercera Vuelta, la interna. Como hoy, con Michelle, quizás atenuada por la preocupación de la Presidenta electa de nunca perder las riendas...A continuación, los “principios” o criterios con que cada uno llevó adelante su lucha. Los enunciaremos a continuación, para beneficio cultural de las futuras generaciones. Los que hoy están en el mismo proceso, esperando las decisiones de Michelle, deberían releerlos con atención…
1. Al ojo del amo engorda el caballo.
No hay nada mejor que negociar por sí mismo, estar uno mismo en la comisión negociadora. Sí, señor.
En primer lugar, porque la comisión negociadora –oficiosa al principio, oficial después- debe determinar las prioridades con respecto a los cargos a solicitar, y luego proponerlas a las bases, con toda la argumentación y en las circunstancias (momento, lugar, lista de invitados a la reunión) que aseguren total comunión entre mandatarios y mandantes. Con aguda sensibilidad y capacidad para interpretar los deseos de los militantes y los altos intereses de la patria, está claro que la primera prioridad debe ser el cargo para el cual tengo el ancho, el peso y las ganas. Perdón, los cargos, porque no puede cometerse el error táctico y estratégico de ir en un solo cuadrito del organigrama de los posibles, porque, ¡¿qué pasa si ese cuadrito “se cae” y queda para otro partido, ah?!
En segundo lugar, hay que estar en la comisión porque deben evitarse los accidentes e incidentes fortuitos inseparables de estos procesos: desaparición del nombre del listado o su aparición en un listado na’que ver (un robusto varón postulando a la dirección regional del Sernam, por ejemplo), pérdida del curriculum, pérdida del énfasis en el nombre o “síndrome del arroz graneado” (se ha visto tremendos candidatos que se quedan mirando para la carnicería porque la comisión negociadora ante cada cargo en discusión dice: no, si este compañero sólo va acompañando, para completar la quina, la cuaterna, la terna, en realidad está interesado en otro puesto... se acaban los puestos y el compañerito sigue pasando, hasta que queda colgado de la brocha...).
Algunos despistados han sacado la exótica idea de que sería poco ético aquello de “primer llegado primer servido”, de que el interesado sea simultáneamente el negociador ¿Dónde la viste, loco? Esta es una cuestión de eficiencia: ¿quién puede defender mejor una postulación que el mismo postulante?
Pero lo anterior tiene una desventaja para la organización: el negociador-postulante deja de ser negociador cuando obtiene sus objetivos personales, sobre todo a nivel regional. En efecto, de pronto, en cierto momento del proceso, nuestro(a) camarada negociador sufre una transformación radical. El hasta ayer paranoico, el perseguido, el que vigilaba oído atento los menores suspiros de su teléfono cuando estaba hablando con algún amigo de táctica y estrategia pro-nominación, el encarnizado asistente a todos las reuniones que importan, el generoso en el desgaste físico y sicológico en el tema –lo que se manifestaba en su tenida casual-, de pronto pierde interés en conversar, no asiste a reuniones, pierde todo interés en las negociaciones, aparece de terno y corbata. Voilà. El camarada, el compañero-negociador-postulante ha logrado el objetivo principal de su programa mínimo: ser nombrado. Todas las negociaciones para los puestos de nivel inferior que están bajo su responsabilidad se van al diablo. Tampoco permitirá ser reemplazado en la comisión mientras no esté firmada la resolución de su nombramiento, lo que toma varios meses, incluyendo el dinámico proceso dentro de la Contraloría. No entregará los contactos, ni los criterios utilizados, ni los preacuerdos alcanzados. Se vuelve trascendental: lo importante es el programa de gobierno, no las personas, el partido no es bolsa de trabajo... Quienes están postulando a niveles inferiores quedan a la deriva.
Así, pues, si quiere darle continuidad al proceso, y no correr el riesgo de quedarse sin comisión negociadora a mitad de camino, trate que los negociadores estén postulando a cargos a nivel comunal. Claro que en este caso tendrá problemas de representatividad política: hay una correlación estrecha entre la posición en la estructura partidaria y las aspiraciones en el aparato del Estado. Si usted está aspirando a algo a nivel comunal, quiere decir que no tiene cuerda para más, se dirán sus camaradas, y ni locos lo dejarán negociar cosas importantes.
2. Que todo esté desorganizado, para poder organizarlo yo
Es pura casualidad que la dirección del partido a nivel regional, provincial y comunal (que habitualmente tienen vida, aunque sea formal, para tratar los asuntos corrientes), inmediatamente después de las elecciones, justo en el período en que se inicia el proceso preliminar de negociaciones para las nominaciones a los cargos públicos, parecieran pasar a la clandestinidad. Las reuniones regulares se anulan, casi nadie llega a las extraordinarias. A sus integrantes les llega una serie de desgracias y hechos justo en ese momento. Caen enfermos, se muere una abuelita en Punta Arenas o Arica, nace el primer nieto, la empresa los envía a recorrer las sucursales, el teléfono emite sonidos asmáticos o fáxicos, la máquina de mensajes nunca está conectada. A veces responde doña Tremebunda. Se produce un período de ausencia de autoridad, de institucionalidad. Lo mismo pasa con las coordinaciones de las tendencias.
¿La razón? Mientras no haya reunión formal, el mandato, los criterios, los listados, me los doy yo. Ancho espacio para la iniciativa.
Los días y semanas se deslizan hacia los plazos fatales, y sin novedad en el frente, camarada. La gente de las comunas y las provincias empiezan a intranquilizarse, exigen explicaciones a los militantes de las cabeceras de región. Los clandestinos, mientras, están negociando como locos. El vacío de poder tiende a ser llenado espontáneamente por los militantes más preocupados por la cuestión partidaria, afirman. ¿Cómo podría reprochársele su consecuencia? Se pasean entre la capital de la región y Santiago. Ya han pasado a vuelo de pájaro por las cuatro etapas. Esto es exploración, avanzar trabajo, despejar maleza, buscar las grandes líneas oficiosamente. No es arreglada de bigotes, atención, no ser mal pensados.
Esto dura lo que la paciencia de los militantes. Cuando éstos se cansan de llamarse entre sí, y los indicios muestran palmariamente que los están columpiando, dos o tres toman la iniciativa de convocar a reunión tal día, a tal hora, en tal lugar. El efecto es mágico. No pasan 24 horas antes de recibir el llamado desde la clandestinidad: ”Hola, hermano, que tal, tanto tiempo, ¿no crees que deberíamos juntarnos para ver lo que está pasando, intercambiar información, hacer un análisis preliminar en términos de...”. Así se inician las cuatros fases oficialmente.
3. El frente progresista en el seno de la familia abre amplias perspectivas
A algunos lectores de las páginas sociales les ha llamado la atención un fenómeno que tiene una cierta extensión. Algunas distinguidas familias que abrigan en su seno un amplio abanico de filosofías y militancias, conservando y aún fortaleciendo sus lazos fraternales. Que bonito ejemplo de apertura de espíritu. Digno de ser imitado por la familia chilena, se dijeron. Además, notaron otro detalle. Ese arcoiris que brillaba en la foto (filosofías y partidos distintos abrigados en el seno de la familia) tenía su correlato: esa familia brillaba también en las fotos de autoridades y en las plantillas de aspirantes a cargos de distintos partidos. ¿¡Eh!?, exclamaron, asombrados de su perspicacia.
Aunque nunca es tarde, deberían saber, sin embargo, que los ex militantes del Mapu y de la Izquierda Cristiana (IC) hicieron este descubrimiento hace veinte años, extrayendo las conclusiones prácticas con singular éxito desde hace once. Así, por lo menos, lo piensa el senador del PPD Roberto Muñoz Barra, quien ha expresado su inquietud al respecto[1]. Según él, “dentro del PPD se está dando peligrosamente la situación de un grupo de poder, compuesto por personas que provienen de la IC y el Mapu, y que dominan la colectividad, quedándose con todos los cargos públicos e internos y dejando al resto ‘mirando para la carnicería’”. Agrega: “percibo que hay una conducción intelectual y orgánica de sectores que vienen de la IC y del Mapu y donde los sectores laicos del cual provengo, los sectores socialdemócratas, como que tenemos una gravitación más disminuida frente a estos grupos que son los que, diría, administran más el PPD..., administran más cuotas de poder dentro del partido”. Se queja que “ese mundo subterráneo que he captado, que he descubierto, es que a veces no permite que otros militantes se vayan proyectando también dentro de la colectividad”. Finalmente, dice que “en el PPD hay un sector que yo llamo de ‘accionistas’, que son estos sectores fundacionales de los niveles que le señalé, IC y Mapu”.
Hace algunos años, el entonces diputado Mario Palestro expresó la misma inquietud con respecto al PS, hablando que existía una verdadera legión extranjera entronizada en puestos claves del partido y en sus cupos en el aparato del Estado. Fue, entre otras, una de las razones de su renuncia al partido.
En fin, volviendo a nuestros asuntos, estos finos analistas de las páginas sociales arriba mencionados hicieron un consejo familiar y discutieron de este descubrimiento sociológico. Para contribuir a la apertura de los espíritus, decidieron que, como el marido militaba ya, la esposa y alguno que otro hijo se inscribiese en otros partidos del amplio espectro político. Estas almas preclaras aumentaron sus posibilidades de ir en los listados de candidatos a cargos de distintos partidos. No hay límites al espíritu de sacrificio. Ya mi abuelita decía que no se debían poner todos los huevos en un solo canasto. Por lo demás, para sofocar de raíz cualquier asomo de duda, lanzaron a la mesa ejemplos ya clásicos de familias que, contrariamente a la juventud desencantada, siempre están ahí, bien repartiditos: los Chadwick, los Piñera, Viera-Gallo, aunque sea por lazos familiares contraidos gracias al sagrado vínculo.
4. En la cúspide de la pirámide, el poder es presidencialista. A medida que se desciende, se parlamentariza
En la región, el poder del Presidente y de los ministros es menguado en estas circunstancias. La batuta la lleva más bien el parlamentario. Más vale parlamentario en la mano que Presidente volando. Tan lejos del Presidente, tan cerca del parlamentario. ¿Está claro? Acérquese al parlamentario. Es más efectivo, además que sale más barato en pasajes y llamadas telefónicas. Hágase compadre de su jefe de gabinete. Si éste no es de la zona o es un poco quedado en las cuerdas en el ítem, juegue el rol de cicerone, preséntelo en sociedad.. Claro que si no está en buenas migas con el parlamentario, mejor empiece a confesarse, aférrese a la peguita que tiene ahora o explore otras posibilidades si su cargo es de confianza.
Lo mismo, y esto es lo fundamental, si usted no es un militante viable desde el punto de vista del caudal de votos y/o de fondos para la próxima elección parlamentaria. Usted vale lo que pese en votos. El mercado de los votos decidirá su suerte. El parlamentario se muestra particularmente transversal en sus amistades y promesas, enviando así mensajes a quienes son realmente importantes en los partidos y en sus respectivas sensibilidades en la circunscripción o distrito. Lo mismo ocurrirá al contratar a los activistas pagados, permanentes y ocasionales. Verifique la experiencia histórica: los primeros en ser nombrados son aquellos que han conformado el núcleo del comando de campaña del honorable
Sobre todo, recuerde que no son, nunca jamás, las coincidencias político-ideológicas las que serán un índice ni menos un factor de cercanía al parlamentario. Si lo piensa así, usted se ha quedado en el pasado, mi viejo, y no lo confiese, si no quiere perder cualquier rastro de respeto de sus camaradas.
5. Elaborar una estrategia
Establezca el listado de sus aspiraciones, nunca menos de tres y en diferentes áreas, definiendo claramente sus prioridades y los cargos de repliegue, a partir de una autoevaluación de sus capacidades y peso. Recuerde que hay trincheras más difíciles de conquistar que otras. Ni sueñe en tratar de hacerle sombra a pesos pesados. Perderá allí y será excluido de los otros cargos por insolente y desubicado.
En seguida, elabore un mapa de los aliados y enemigos coyunturales y estratégicos, de aquellos que pueden ser neutralizados (por su ausencia de ambiciones y/o lo menguado de su peso específico). Naturalmente, tanto las prioridades como el listado de enemigos y aliados seguramente variarán a medida que se avanza en las negociaciones, así que usted debe ser flexible y cauto.
Establezca puentes de playa externos. Converse con aquellos partidos que no son competencia directa, y recuerde que a medida que usted se refuerza en su postulación a un cargo determinado (o sea, su partido lo está considerando para dicho cupo, que ellos han desechado), simultáneamente se refuerzan las aspiraciones de aquellos a otros cargos. Decláreles su simpatía.
La gente de su propio partido es competencia, porque los cupos a que se puede aspirar son limitados. También porque seguramente han adquirido compromisos con otros: yo te apoyo, tú me apoyas.
Hay otros que nunca lo ayudarán, porque su postulación no es funcional a sus intereses. Por ejemplo, si no está en el círculo del parlamentario, éste pensará que usted no aporta nada en términos de apoyo político ni de votos y le dará filo activamente.
6. Alta autoestima, bajo espíritu autocrítico
Competir por un puesto de ejecutivo es entrar en la competencia de la ATP, por lo menos requiere la mentalidad de quién quiere estar entre los top ten, guardando todas las proporciones del caso, y aún más. Hay que tener o simular tener una autoestima a prueba de balas, sin intersticio alguno para dudas debilitantes. Ello requiere poner en la cabecera de la cama –o, mejor aún, en la billetera, de manera de verla cada vez que la abrimos- la foto que tomó la mami al bebé cuando tenía seis meses, con sus partes pudibundas al aire, una gran sonrisa sin dientes, con la consabida nota al verso, escrita con mano trémula: “la guagua más linda del mundo”; la copia del primer trabajo en kindergarten, donde esa santa madre escribió “el niño más habilidoso del mundo”. Las madres nunca se equivocan. También es aconsejable portar la tarjeta que nos dibujó la hija más chica en el cumpleaños, estableciendo que usted es el mejor papá del universo. Los niños siempre dicen la verdad. No hay contradicción ideológica si se utiliza la técnica de Lavín, quién fue sorprendido en un avión acariciando las cuentas del rosario mientras repetía los ojos cerrados “quiero ser presidente, quiero ser presidente, quiero...”.
Sólo de esta manera podrá usted aspirar a ser Seremi de Justicia teniendo sólo un diploma de secretaria judicial, o encargado de la Digeder a partir del diploma ganado en una olimpiada escolar, o Seremi de gobierno porque habla bonito o con un diploma de dibujante técnico (que debe ser útil para dibujar el organigrama del sector público), o directora regional de Sernam con un diploma de asistente social cuya tinta aún no se seca... En suma, hay que pensar positivo, es la regla de los cursos de crecimiento personal. ¿Acaso los estudiantes del mayo francés no exigían “seamos realistas, pidamos lo imposible”? En todo caso, usted será considerada una persona honesta, por aquello de “en el pedir no hay engaño”, supongo. Por último, si no le resulta, habrá usted proporcionado un sano momento de jolgorio a quienes examinen los antecedentes de los(as) aspirantes(as).
Después de todo, ser autocrítico lleva a autolimitarse, lo que nunca ha sido sano.
Por último, no lo olvide jamás: pretender presentar el curriculum vitae como elemento decisivo de discusión es una tentación pequeño burguesa inaceptable, inadmisible. ¿Qué tiene que ver el CV con la consecuencia de luchador(a) proletario(a), de intelectual que ha adoptado el punto de vista proletario en la lucha social, ah? El verdadero CV está en el corazón de cada luchador social, ¿okey? ( NOTA: Si usted es militante DC, PPD o PRSD, en esta parte tiene que adaptar el lenguaje, por favor).
7. En la guerra y en el amor...
... todo vale. Después de todo, es el bien de la gente, del país, de la nación toda, la que está en juego. Nada ni nadie debe impedirle entregar todo ese caudal de inteligencia natural, de compromiso, de sacrificio, que usted guarda celosamente para este momento histórico.
Si alguien le consiguió pega cuando usted lo necesitaba, cuando una coyuntura muy coyuntural se presentó mal, era porque el destino tiene caminos impenetrables. ¿Acaso eso lo desviará de su camino trazado de servicio al pueblo, de tratar de desbancar a ese advenedizo, siguiendo un imperativo histórico? Nunca. Quizás había allí la intención de limitarlo a usted, de comprar su limpia conciencia. Ahora, si usted no tiene interés en el puesto de aquél, pero un(a) amigo(a) suya sí, cuando este advenedizo le pida apoyo respóndale que usted está por el recambio ¡Adelante, que el destino se cumpla! La lealtad es un concepto burgués, muy empleado en la lucha ideológica, y no hay que ceder a él.
Total, si le va mal, para evitar represalias dictadas por el espíritu de revancha de gente vuelta hacia el pasado y no hacia el futuro, usted puede acusarlo de revanchista, de guardar odiosidades por lo ocurrido en el pasado, de persecución a militantes consecuentes, o bien entregar una colección de recortes con todas las disculpas que ha hecho Wojtila en los últimos años. Ese sí tiene qué hacerse perdonar. Usted es un simple ciudadano, un militante comprometido, cristiano como el que más...
Recuerde que, sobre todo en estas coyunturas políticas, es necesaria la astucia, aunque algunos la definan como “la inteligencia de poca monta para cálculos egoístas de corto plazo”[2]. No les haga caso. ¿Qué saben ellos del espíritu de supervivencia?
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[1] El Mercurio, 10.04.2000.
[2] Diccionario Histérico de Chile, Fernando Villegas, 1997.
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