31 marzo, 2006

EL AMIGO EVO

En su inicio en la Presidencia me sorprendió agradablemente en su relación hacia Chile. Dejó de lado el lenguaje confrontacional e hizo gestos de buena crianza, como invitar a Lagos y Bachelet a su toma de posesión y asistir a la de Michelle. Siete mil chilenos reunidos en un estadio terminaron gritando ”¡mar para Bolivia!”. Era, también, un gesto de simpatía a la historia personal de Evo y, sobre todo, a las expectativas que ha provocado en su pueblo. En estos tiempos con más pesadillas que sueños -algunas cotidianas, otras en el horizonte con signos apocalípticos, como las relacionadas con Oriente Medio y el medio ambiente-, no extraña que algunos, muchos, consciente o inconscientemente, se dejen llevar hacia aproximaciones o conclusiones aún no justificadas sobre hermandades entre países y ejercicios de crecimiento y equidad en cada uno de ellos. Es, quizás, un homenaje que se rinde a nuestro propio pasado, el de aquellos que en los ’60 y principios de los ’70 estaban en edad biológica y mental de soñar. Pero durante las celebraciones del Día del Mar, Evo retomó la actitud que ya es idiosincrasia, retomando ataques como los del ex Presidente Mesa, aquel intelectual de triste recuerdo, elefante en la cristalería de la diplomacia y del simple buen criterio. Una encuesta mostró una reacción esperable entre los chilenos: 62% se opone a solucionar el enclaustramiento de Bolivia si ello implica concederle una franja territorial soberana. Evo ha retomado en estos días su estilo primero hacia Chile: relaciones multifacéticas, reuniones con agenda abierta, mensajes al gobierno pero también de pueblo a pueblo. Quizás reflexionó o puso atención a otro aspecto de la encuesta mencionada: 75% de los entrevistados estaría dispuesto a conceder a Bolivia una salida al Pacífico, siempre que ello no signifique cesión alguna de territorio. El presidente boliviano –indígena, de escasa educación formal, de ruda vida- aún está a tiempo de lograr lo que no obtuvieron políticos de viejo cuño, militares golpistas, populistas y corruptos, académicos y abogados: bañarse en el Pacífico con libreta, quizás de residente temporal primero, de conviviente después, de cónyuge, socio y hermano finalmente, en la lucha por el desarrollo y la

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